15/06/2014 | POSADAS
Con matemáticas intentan conocer efectos de agroquímicos
Mario Rosenberger es doctor en ciencias y tecnología y a través de un modelo predictivo intentará conocer cómo el suelo misionero absorbe los químicos
lostres

Rosenberger es ingeniero químico, luego se recibió de magister en Ciencias y Tecnología de Materiales en el Instituto Sábato y es doctor en Ciencia y Tecnología. Actualmente trabaja en el Imam en Posadas y es investigador de Conicet.
Para su investigación, Rosenberger tomó 33 muestras de suelo que se empezarán a trabajar en el laboratorio.
En un año podrían conocerse los primeros resultados, explicó.
“Un ejemplo es que con el modelo predictivo podés saber cuánto absorbe la tierra y cuánto se escurre, y si eso llega a un arroyo o a una vertiente cerca de la plantación”, indicó.

A través de la utilización de parámetros físicos como el K6 (coeficiente de permeabilidad) y de la curva de retención también se podrá prever cuánto agroquímico absorbe el suelo misionero en días de lluvias y cuánto se escurre a los arroyos.
“Una vez que se prueba con agua se pasa a las pruebas con agroquímicos y se realizan nuevas pruebas para obtener los resultados. Parece simple, pero para todo eso se utilizan programas matemáticos y muchas horas de trabajo”, explicó.

Será la primera investigación de su tipo en la región NEA. “Se hicieron algunas investigaciones en La Pampa pero estamos hablando de un suelo totalmente distinto, por lo que creo que puede ser un aporte para la región”, explicó Mario Rosenberger.

El dato
33

Fueron las muestras de suelo tomadas para el estudio de Rosenberger.

Dióxido de titanio para potabilizar agua
Posadas.

María Laura Vera (33) es de Virasoro, Corrientes, y luego de recibirse de ingeniera química en la Facultad de Ciencias Exactas, Química y Naturales hizo un máster y un doctorado en Ciencias y Tecnología.

Actualmente trabaja en el Instituto de Materiales de Misiones (Imam) y su investigación está concentrada en la construcción de un catalizador para potabilizar agua con dióxido de titanio.

“Es un material especial que con la luz del sol y a través de un proceso químico, permite potabilizar el agua”, indicó en charla con El Territorio.
El dióxido de titanio es una de las sustancias químicas más blancas que existen: refleja prácticamente toda la radiación visible que le llega y mantiene su color pase lo que pase, cuando otros compuestos se decoloran con la luz.

El dióxido de titanio es usado en todas las industrias. Se usa universalmente en pinturas y recubrimientos, sustituyendo a cualquier otro pigmento blanco en el mercado; impresiones; industria del plástico, para darles color a juguetes; aparatos electrónicos; automóviles; muebles y papeles.

Respecto a su proyecto, la investigadora del Conicet indicó: “La investigación es en conjunto con una investigadora de Buenos Aires y lo que estamos tratando de resolver es fijar el material, que viene en polvo, y lo estamos tratando de fijar a distintas superficies para que se pueda recuperar más fácilmente y volver a usarlo”.

“El objetivo final de nuestro estudio es poder construir un pequeño reactor que permita tratar cierto volumen de agua a escala piloto para poder potabilizarla”, sostuvo.
Vera fue parte del equipo de investigadores que trabajo en la válvula cardíaca de titanio de cuarta generación, que se presentó en 2012, y eso disparó la nueva investigación.

“Poder investigar y aplicar lo que uno aprendió es muy gratificante. Además todos los días se aprenden cosas nuevas y eso para un investigador es lo más interesante de cada trabajo que se encara”, afirmó la doctora en Ciencias y Tecnología.

Nanotecnología para mejorar baterías
Posadas.

El chaqueño David Brusilovskg (53) trabajó 25 años en Israel y fue repatriado por el programa nacional Raíces, que propició el retorno de 800 científicos e investigadores que residían en el exterior.

“Volver fue una oportunidad de seguir investigando. Estaban dadas las condiciones y fui repatriado por el Gobierno nacional, que me trajo a través del programa Raíces, que da muchas ventajas y beneficios para que los investigadores puedan volcar todo su conocimiento para beneficio del país”, explicó a El Territorio.

Brusilovskg es doctor en química, trabaja en el Instituto de Materiales de Misiones (Imam) y es investigador adjunto del Conicet dedicado a los nanomateriales.

“Mi investigación se trata de nanomateriales para batería de litio, que son las baterías utilizadas en todos los dispositivos móviles, como celulares, computadoras y todo lo que requiera una batería portátil”, comentó.
Respecto al objetivo de su trabajo, indicó: “La idea es tratar de hacer más eficientes las baterías, con más ciclos de cargas, que puedan durar más y se puedan cargar en menor tiempo. Y nanomateriales puede ser la solución a ese tipo de problemas”.

“Hay muchos estudios sobre ciclos de cargas y nosotros buscamos que se pueda cargar en el menor tiempo posible y que dure más, que sea más eficiente. Por ejemplo, que se pueda cargar en diez minutos y que te dure un día”, afirmó.

De obtener resultados positivos, en el largo plazo su investigación podría ser utilizada por la industria automotriz.
“También se habla mucho, pero es un plan a largo plazo, que estas baterías que hoy se piensan para celulares en el futuro puedan ser para autos eléctricos y de alguna forma reemplazar el uso del petroleo”, especificó.

Brusilovskg se fue a Israel a principios de la década del ’80 y sobre aquel tiempo explicó: “Era la época de la dictadura. Para investigar y estudiar no era el mejor momento y yo lo veía como una oportunidad profesional. En lo personal uno dejó mucho atrás y fue todo nuevo, pero era joven y fue una oportunidad de crecer”.

El investigador chaqueño sabe que con sus trabajos contribuye a mejorar la calidad de vida de los argentinos. “Yo siempre traté de investigar con aplicaciones tecnológicas, cosas que puedan contribuir, ser útiles y que en el corto plazo puedan ser implementadas de alguna manera a la industria. El hecho de hacer materiales que reemplacen al petroleo puede traer muchos beneficios en el medioambiente”, destacó el investigador del Conicet.

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