15/06/2014 | OBERA
Energías alternativas, eje de las investigaciones en la zona Centro
Un secadero solar para madera, el cultivo hidropónico y un sistema de riego con paneles solares para pequeñas huertas son algunos de los proyectos en
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Trabajan en silencio y muy de vez en cuando sus logros transcienden en los medios, pero actualmente los investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) están enfocados en una veintena de proyectos financiados por diferentes programas.

Así, la interacción de la universidad con el medio permite plasmar la teoría en cuestiones útiles para la sociedad, el fin mismo de la educación.

Años atrás, el ingeniero Eric Barney sostenía casi en solitario la bandera de la investigación; resistía ante la falta de fondos e incentivos y reclamaba apoyo para los proyectos. Pero el paradigma cambió para mejor y los investigadores del 2014 disponen de recursos para desarrollar sus ideas.

“Lo importantes es no tener una actitud sedentaria, hay que escribir y justificar el proyecto. Luego tarda un año y medio desde que presentás el proyecto, te aprueban y tenés el dinero para empezar. Después, el desarrollo del proyecto demanda un promedio de dos años”, detalló el magister ingeniero Gabriel Tarnowski.

Los investigadores deben compatibilizar sus proyectos con 40 horas como docentes en la universidad. En general, la investigación aborda cuestiones de energías renovables y las necesidades del medio, integrando el conocimiento a la realidad local. Recientemente, en el marco del Programa Nacional Agrovalor, la Unam firmó un convenio con los ministerios de Educación y Agricultura para generar valor agregado a las tres principales cadenas productivas: el cultivo de té y yerba mate; el cultivo de hortalizas, frutas y hierbas medicinales, y la forestoindustria.

En ese marco se inscribe la creación de una cosechadora de té cuyo desarrollo involucró a la universidad con el sector privado y fondos de la Nación. Otros desafíos son el diseño de un secadero solar para madera y el cultivo hidropónico, método que utiliza disoluciones minerales en vez de suelo agrícola.

Articular conocimiento

El doctor ingeniero Fernando Botterón es profesor titular, director del departamento de Electrónica de la Facultad de Ingeniería e investigador adjunto de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

En diálogo con El Territorio, destacó “la importancia de poder articular con la comunidad y que el conocimiento no quede encerrado dentro de las paredes de la universidad”.

Aseguró que si la idea es buena y viable, el investigador tiene acceso a fondos que le permiten desarrollar su proyecto. Además, ponderó que “la industria se está acercando más a la universidad y se comienza a visualizar un trabajo en conjunto”, al tiempo que destacó que “cada vez hay más alumnos interesados en la investigación, para lo que hay incentivos y becas”.

Doctorado en Brasil, en 2006 Botterón regresó al país y desde entonces viene trabajando en diferentes iniciativas. Recientemente fue aprobado un proyecto que dirige para el análisis, diseño e implementación de un sistema de riego fotovoltaico (paneles solares) con seguidor solar para pequeñas huertas familiares o comunitarias. También está embarcado en un proyecto de generación fotovoltaica para abastecer a una importante industria de la zona Centro, entre otros.

Recuperando cerebros

Entre sus logros, Botterón destacó el desarrollo de un convertidor para acondicionar el voltaje que generan paneles fotovoltaicos, que reciben la energía solar y la convierten en electricidad.

A principios del 2000 se hablaba de la fuga de cerebros, pero hoy muchos científicos e investigadores regresaron al país seducidos por mejores condiciones para desarrollarse.

“Tengo contacto con grupos de todo el país y sabemos que volvió mucha gente de afuera. En Misiones se crearon dos institutos de vinculación entre la Unam y el Conicet: el Instituto de Materiales, donde la mayoría de los investigadores son misioneros; y el Instituto de Biología Subtropical de Puerto Iguazú, donde trabaja mucha gente que volvió del exterior a través del Programa Raíces”, destacó.

Contó que alrededor de 1.000 investigadores retornaron al país en la última década. “Hay muchos subsidios para la investigación y el desarrollo. El Gobierno nacional ofrece un fuerte incentivo hacia la investigación y un ejemplo de ello es que hace un par de semanas cerramos la presentación de proyectos, cada uno de 50 millones de pesos, destinados a transferencia al medio. Hubo una interacción fuerte con el medio empresarial, que aportó a la idea, y esperamos la aprobación”, agregó Botterón.

Impacto y logros

El magister Gabriel Tarnowski insistió con la necesidad de apuntalar los nexos con la comunidad. “Siempre critico que la facultad es muy autista; somos muy buenos pero nos cuesta comunicarnos. Debemos apuntar a dos tipos de impactos: a nivel nacional e internacional y al local, porque si no hay impacto local, la gente dice ‘para qué está la facultad’”, opinó. El profesional interviene en varios proyectos de investigación, entre ellos mediciones en las turbinas de Yacyretá para planes de mantenimiento. También trabaja en nuevos equipamientos para la Comisión Nacional de Energía Atómica. En tanto, aguarda la aprobación para un proyecto que contempla la creación de un robot de inspección de turbinas. “En Yacyretá son 20 turbinas, y contar con un robot submarino posibilitaría hacer en un día lo que en la actualidad demanda tres semanas, con el costo que ello implica”, mencionó.

Sobre la labor de los investigadores, Tarnowski consideró que “ayudaría mucho que se cumplan los plazos de financiación”, al tiempo que sería importante avanzar en la legislación de patentes y empresas incubadas. “En los proyectos de investigación surgen patentes, pero como hoy no está todo reglamentado, cada uno hace lo que mejor le parece y eso no está bien”, señaló.

Por su parte, el secretario de Ciencia y Técnica de la Facultad de Ingeniería, doctor ingeniero Javier Kolodziej, destacó la cantidad de docentes con títulos de doctorado que se desempeñan en dicha institución y aportan un nivel de excelencia a la investigación. Asimismo, once jóvenes graduados cuentan con becas del Conicet en diferentes universidades del país. “Tenemos unos 20 proyectos activos de áreas como calidad de energía, energías renovables y educación, iniciativas que tienen una vinculación directa con el medio”, explicó.

El ingeniero Jorge Luis López, en tanto, encabeza un equipo que concretó dos proyectos en la línea de investigación educativa que se implementan en el ciclo básico de las carreras de Ingeniería. Se denominan “Diseño de materiales didácticos para ser implementados en la enseñanza de física”.

López comentó que “surgieron a partir de la conocida problemática del aprendizaje de las ciencias naturales, por lo que nos llevó a investigar la manera más apropiada de presentar los fenómenos naturales”.

Destacó que la relación entre la teoría y la práctica permite consolidar los conceptos en forma duradera.

Encuentro de energías renovables

Del 28 al 31 de octubre, en la Facultad de Ingeniería de Oberá, se realizará la 37ª Reunión de Trabajo de la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambientales y la 6ª Conferencia Regional Latinoamericana de la Ises. Los organizadores invitan a participar con la presentación de trabajos originales, no publicados en otros medios, los cuales se deberán presentar hasta el 11 de agosto.

Se trata de un encuentro de prestigio internacional que se realizará por primera vez en esta localidad.

 Fuente: TerritorioDigital.com

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